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El último 18 de enero, Lima cumplió 484 años de fundación española y mucha agua ha corrido desde aquel lejano 1535 hasta nuestros días. No es la misma de antes, ni ella ni sus habitantes, quienes, con el transcurrir del tiempo y de las generaciones han ido perdiendo algunas de aquellas costumbres que tiempo atrás se consideraban muy limeñas.

1 Comprar a los pregoneros

Los pregoneros eran vendedores ambulantes que se caracterizaban por visitar los patios públicos de las casas llevando a cuestas su mercadería; por lo general eran alimentos lo que ofrecían recitando graciosas rimas a viva voz. Tenían un horario establecido y se mantuvieron vigentes durante toda la época colonial.

En la Lima antigua no existía energía eléctrica. Los mercados solo abrían los fines de semana por lo que estos pregoneros en cierta medida les facilitaban la vida a los ciudadanos llevando sus productos a las casas.

Luego del boom del guano, el éxito económico del país le permitió a Lima entrar a la modernidad. Aparece el Mercado Central de Lima, el cual atendía todos los días de la semana. Ante esta nueva situación, los pregoneros se vieron obligados a mudarse a los alrededores de este gran mercado para vender sus mercaderías. Su presencia ya no era tan necesaria para los vecinos por lo que fueron desapareciendo paulatinamente. En 1879 ya no quedaban pregoneros en la capital.

2 Salir a jironear

La expresión “salir a jironear” tenía un especial significado para quienes fueron jóvenes entre las décadas de 1920 y 1940. Ella significaba salir a caminar por todo el Jirón de la Unión, vestido de manera especial para la ocasión con la finalidad de visitar las tiendas comerciales y hacer nuevas amistades.

A pesar del tiempo trascurrido desde entonces, el Jirón de la Unión sigue siendo uno de los lugares más transitados de la capital, aunque más por fines turísticos y comerciales que sociales.

3 Arrojar papeles para celebrar el año nuevo

El último día laborable de cada año, solían caer desde las ventanas de los edificios trozos de papel pertenecientes a documentos, fólderes, periódicos y calendarios triturados. Era la forma en que despedían el año las diversas oficinas que funcionaban en aquellos edificios. Eran común ver por esas fechas una enorme lluvia de pica – pica que cerraba todo un año de labores.

Tuvo fuerte difusión entre los años 1960 y 1980. Ya en los 90, las autoridades comenzaron a prohibir esta práctica debido a que las calles quedaban demasiado sucias.

4 Vestirse de negro en Semana Santa

Entre las décadas de 1970 y 1980 era muy común vestirse de luto por la muerte de Jesucristo. Incluso, muchas imágenes religiosas que no guardaban relación con la pasión de Cristo eran cubiertas.

5 Fotos post-mortem

Esta costumbre fue muy arraigada en la Lima de 1860 a 1915. Consistía en tomar fotografías a niños fallecidos. Por aquel entonces existía en la ciudad una muy alta tasa de mortalidad infantil, lo que impulsó a que los estudios fotográficos implementen este peculiar negocio. Los familiares de los niños llevaban a sus hijos a estas sesiones fotográficas en donde hacían posar a los niños como si estuvieran dormidos. Cuando la calidad de vida mejoró y los avances médicos fueron capaces de salvar a los niños de enfermedades antes consideradas mortales, esta costumbre y el negocio fueron decayendo hasta desaparecer completamente.

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