cerro san cristobal en lima

El cerro San Cristóbal está ubicado entre los distritos del Rímac y San Juan de Lurigancho en la provincia de Lima. Antiguamente, fue considerado Apu del valle del Rímac por los incas. Su actual nombre le fue dado por el conquistador español Francisco Pizarro.

Se ubica a 400 metros sobre el nivel del mar y brinda a sus visitantes una vista privilegiada de Lima desde una altura considerable, pues desde su cima pueden observarse las playas de Chorrillos, La Punta y la isla San Lorenzo.

Historia

Transcurrido poco tiempo de la fundación de Lima, los españoles colocaron en la cima del cerro una gran cruz de madera; obra que fue destruida por el ejército incaico que asedió Lima en 1536.

Por aquella época, los incas habían obtenido algunas victorias sobre las fuerzas españolas, lo que les dio el impulso de avanzar hacia la Ciudad de los Reyes, la orden de Manco Inca era clara: arrojar al mar a los españoles.

Cuentan las crónicas de entonces, que un día el cerro amaneció cubierto de indios, quienes en nombre de sus divinidades hicieron pedazos la cruz de madera y danzaron victoriosos.

Se libraron cruentas batallas en las faldas del cerro entre incas y españoles. Los primeros querían tomar la plaza y los segundos la protegían. La batalla parecía inclinarse a favor de los cusqueños, sin embargo, los españoles recibieron la oportuna ayuda de indios que se habían bautizado cristianos y cuya habilidad para el combate resultó útil a los propósitos de los conquistadores que de esta manera pudieron recuperar terreno y deshacer el cerco que había asolado Lima. La pérdida de hombres en combate fue de número considerable para ambos bandos.

Pasado el peligro del asalto a la ciudad y aprovechando la oscuridad de la noche, Francisco Pizarro ordenó colocar en la cima otra cruz igual a la que el ejército incaico había destruido y bautizó al cerro con el nombre de San Cristóbal, porque fue en el día de este santo que la victoria se había obtenido.

Antes y después de la llegada de los españoles al Perú, este cerro siempre estuvo cubierto por cierta aura religiosa, pues los antiguos peruanos solían subir a la cumbre para llevar ofrendas y sacrificios a sus dioses; posteriormente fueron los sacerdotes y misioneros cristianos quienes ascendían rezando el Vía Crucis y rememorando la pasión de Cristo. Esta tradición católica continua hasta el día de hoy.

Durante la Republica, a inicios del siglo XX, se puso en funcionamiento un monorriel que facilitaba el ascenso, uniendo el Paseo de las Aguas con la cima del cerro, pero el alto costo de la construcción y mantenimiento de la obra no se vieron compensados por la escasa afluencia del público.

La cruz

La Cruz Monumental que reposa en la cumbre del cerro, fue elaborada originalmente con hierro forjado. El paso de los años había llevado a esta obra al deterioro. Fue el sacerdote Francisco Aramburú, del Convento de los Descalzos quien concibió la idea de reemplazar la antigua cruz por otra hecha de hormigón, más grande e iluminada para que pueda ser apreciada por toda la ciudad, esto a raíz de un sueño que tuvo en el cual pudo divisar una gran cruz brillante sobre la ciudad.

El gobierno de Leguía apoyó la iniciativa del sacerdote y una vez terminada, fue inaugurada el 23 de diciembre de 1928 en una ceremonia que convocó a las principales figuras políticas y religiosas de la época.

Se dice que en la base de esta cruz de hierro y hormigón están enterrados los restos de la antigua cruz de madera y los de la de hierro forjado.

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